Informes temáticos sobre la mejora de la calidad al servicio de los objetivos de la educación universitaria

La educación superior desempeña un papel esencial en el desarrollo de sociedades más justas, cohesionadas y sostenibles. Desde finales del siglo XX, los principales  consensos internacionales y europeos han coincidido en subrayar que las universidades no solo deben formar profesionales cualificados, sino también contribuir al desarrollo personal de los estudiantes, fomentar una ciudadanía activa y responsable, promover la equidad y generar conocimiento al servicio del interés público.

Los informes temáticos sobre la calidad del sistema universitario nacen precisamente con el objetivo de contribuir a este marco compartido de principios y compromisos. A través de un análisis sistemático de distintas facetas clave de la actividad universitaria, estos informes buscan identificar hasta qué punto los mecanismos de garantía de calidad existentes apoyan de forma efectiva los grandes objetivos de la educación superior y responden a las expectativas de la sociedad, del estudiantado y de los distintos agentes implicados.

Lejos de concebir la calidad como un fin en sí mismo, los informes temáticos la abordan como una herramienta al servicio de la mejora continua, la autonomía universitaria y la excelencia en la diversidad. Su finalidad es aportar una visión integrada que permita comprender mejor cómo los procesos de evaluación y aseguramiento de la calidad pueden orientar, acompañar y fortalecer el desarrollo de las funciones universitarias en ámbitos como la inclusión, la equidad, la internacionalización, la sostenibilidad, la empleabilidad o la innovación educativa.

De este modo, los informes temáticos pretenden convertirse en un instrumento útil para el análisis, la reflexión y la toma de decisiones, favoreciendo el diálogo entre universidades, responsables públicos y sociedad, y contribuyendo al fortalecimiento de un sistema universitario comprometido con sus responsabilidades presentes y futuras.

Algunos de los marcos internacionales y europeos de los que surge el compromiso de ANECA para la creación de estos informes son los siguientes:

  • Puso el acento en que las instituciones de educación superior deberían brindar a los estudiantes la posibilidad de desarrollar plenamente sus propias capacidades con sentido de la responsabilidad social, educándolos para que tengan una participación activa en la sociedad democrática y promuevan los cambios que propiciarán la igualdad y la justicia.

    La educación superior debe reforzar los valores fundamentales de la ciudadanía democrática y proporcionar perspectivas críticas e independientes. Las instituciones de educación superior deben contribuir a difundir valores universalmente aceptados, como la paz, la justicia, la libertad, la igualdad y la solidaridad.

  • Documento que impulsa la  educación  superior  y  la investigación como motor para erradicar la pobreza y  fomentar el desarrollo sostenible.

    La educación superior debe no solo proporcionar competencias sólidas para el mundo de hoy y de mañana, sino contribuir además a la formación de ciudadanos dotados de principios éticos, comprometidos con la construcción de la paz, la defensa de los derechos humanos y los valores de la democracia.

    La educación superior tiene una responsabilidad central en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

  • Acta fundacional del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES). Introduce la idea de una Europa del conocimiento y vincula la educación superior con la empleabilidad, la cohesión social y la construcción de una ciudadanía europea basada en valores compartidos, sentando las bases para el desarrollo posterior de los sistemas de garantía de calidad en Europa.

    “Una Europa capaz de dar a sus ciudadanos las competencias necesarias para afrontar los retos del nuevo milenio, junto con una conciencia de compartición de valores y pertenencia a un espacio social y cultural común” .

  • Marco normativo común del EEES para la garantía de la calidad interna y externa. Reconoce explícitamente la multiplicidad de finalidades de la educación superior (empleo, desarrollo personal, ciudadanía, investigación, innovación) y refuerza la idea de la calidad como herramienta para la mejora continua, el respeto a la diversidad institucional y la autonomía universitaria.

    El papel del aseguramiento de la calidad es fundamental para apoyar a los sistemas e instituciones en respuesta a estos cambios, garantizando que las cualificaciones obtenidas por los estudiantes y su experiencia educativa permanezcan en el centro de la misión institucional.

  • Establece que la educación superior cumple funciones clave para la democracia, los derechos humanos y el desarrollo social, y que los poderes públicos deben garantizar su calidad, accesibilidad y orientación al interés general. Refuerza el enfoque de la calidad universitaria como un bien público y como elemento estratégico para afrontar retos sociales complejos.

    La educación superior tiene múltiples finalidades, que incluyen preparar a los estudiantes para una ciudadanía activa, para sus futuras profesiones, ayudar en su desarrollo personal, crear una amplia base de conocimientos avanzados y fomentar la investigación y la innovación.

Informes temáticos sobre la mejora de la calidad al servicio de los objetivos de la educación universitaria

La Declaración mundial sobre la Educación Superior en el Siglo XXI promovida por UNESCO, entre otras cuestiones, puso el acento en que las instituciones de educación superior deberían brindar a los estudiantes la posibilidad de desarrollar plenamente sus propias capacidades con sentido de la responsabilidad social, educándolos para que tengan una participación activa en la sociedad democrática y promuevan los cambios que propiciarán la igualdad y la justicia (UNESCO, 1998).

En el marco europeo, la propia Declaración de Bolonia habla de una Europa del conocimiento “capaz de dar a sus ciudadanos las competencias necesarias para afrontar los retos del nuevo milenio, junto con una conciencia de compartición de valores y pertenencia a un espacio social y cultural común” (Ministros Europeos de Educación, 1999).

Y, en sintonía con lo anterior, los ESG hacen suyas las conclusiones que el Consejo de Europa diera sobre la orientación de la educación superior en que se afirma que “la educación superior tiene múltiples finalidades, que incluyen preparar a los estudiantes para una ciudadanía activa, para sus futuras profesiones, ayudar en su desarrollo personal, crear una amplia base de conocimientos avanzados y fomentar la investigación y la innovación” (CoE, 2007).

Se advierte desde relevantes foros internacionales que “la educación superior debe no solo proporcionar competencias sólidas para el mundo de hoy y de mañana, sino contribuir además a la formación de ciudadanos dotados de principios éticos, comprometidos con la construcción de la paz, la defensa de los derechos humanos y los valores de la democracia” (UNESCO, 2009); y, por tanto, se pone de manifiesto el importante papel llamado a desempeñar a la educación superior en muy diferentes facetas a la hora de afrontar retos, entre los que cabría mencionar la inclusión de colectivos con dificultades, la equidad en el acceso a una educación de calidad, la internacionalización, la sostenibilidad, etc. Asimismo, dentro de las prioridades que se destacan en los últimos comunicados de ministros de los países que conforman el EEES (Ministros de educación superior, 2015 y 2018) se cita el interés por procurar la mejora de la calidad y la relevancia del aprendizaje y la enseñanza, fortalecer la empleabilidad de los titulados así como su carácter de ciudadanos participativos en sociedades democráticas, y hacer los sistemas educativos cada vez más inclusivos.

En definitiva, visto que los procesos de garantía de calidad ya son una realidad con alcance significativo, habría que procurar que los efectos que producen –en virtud de su configuración y funcionamiento- estén, en lo posible, claramente al servicio de los objetivos fundamentales de la educación universitaria y, por tanto, de las demandas de los estudiantes y la sociedad.

Entendiendo el sistema universitario como diverso, se trataría aquí de que los principales objetivos y retos de las universidades, atendidos por éstas a través de sus funciones, se vean progresiva y sistemáticamente respaldados de una forma explícita y directa por procesos de garantía de la calidad; ello facilitará que tales procesos puedan orientar, acompañar y animar decididamente en el logro de dichos objetivos y retos.

Esta línea de trabajo, a través de la identificación de un conjunto de facetas clave a atender por parte de las universidades, pretende facilitar progresivamente, desde una óptica de la garantía de la calidad que promueva la autonomía universitaria y la excelencia en la diversidad, pautas para la puesta en marcha y revisión integral de mecanismos de dichas universidades que contribuyan explícitamente a la mejora en la atención al cumplimiento de los diferentes objetivos de la educación superior acordados por los países en foros supranacionales, y también para avanzar hacia un encuentro de perspectivas entre las universidades y resto de agentes implicados. De esta forma, de manera complementaria a otras iniciativas, en este caso el foco de atención se fija de manera directa en el cumplimiento de varios de los objetivos fundamentales de la educación superior.

Objetivos fundamentales

En la primera etapa de esta iniciativa se pretende atender, por su relevancia, a cuatro objetivos fundamentales de la educación superior: